CRISÁLIDA DE PLÁSTICO

Josué Bernabé

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Género, cuerpo e identidad como arma política.

Mi proyecto se llama Crisálida de plástico y trata de la construcción de los géneros, del cuerpo, de las identidades y cómo articuladas conjuntamente pueden funcionar como un arma política.

Signos de la identidad. Para el ser humano identificarse supone una necesidad básica, desde que toma conciencia como individuo las personas adoptamos determinadas identidades. La identidad se construye. Pero la identidad es cambiante y siempre se enmarca dentro de un determinado contexto sociopolítico y cultural. Se encuentra en una constante evolución. La construcción de nuestra identidad es fruto del conjunto de identificaciones que una persona adopta a lo largo de su vida. La consolidación de la identidad tiene como finalidad dos rasgos fundamentales, por un lado la de pertenencia a un grupo determinado, sentirnos parte de una unidad y por otro remarcar nuestra diferencia con respecto a los otros, y reforzar nuestra individualidad.

Construcción del cuerpo y de la identidad sexual. En nuestra sociedad el cuerpo biológico, esta fuertemente ligado al significado de nuestra identidad sexual y de género. Existen dos sexos biológicos, masculino y femenino, que se diferencian por los genitales y los cromosomas.

El género. Pero el género corresponde a un orden psicológico y designa a los sentimientos actitudes o tendencias y que se construye al margen de la biología.


Sin embargo el género tradicionalmente se ha mostrado en estrecha relación con el sexo, dotando así dos modelos basados en la reproducción y en la norma heterosexual. Dos sexos (hombre-mujer), el género (masculino-femenino), y el deseo (heterosexual). Esto nos hace adoptar únicamente dos roles en función de nuestro sexo, macho (masculino), hembra (femenina).


Pero el género es el producto de una construcción social y por tanto susceptible de ser redefinido. No tiene sentido perpetuar la creencia de una relación directa entre género y sexo.




El cuerpo. A través del cuerpo se materializan nuestras aspiraciones personales y el deseo de perfección humano y es considerado símbolo personal de nuestra identidad. Cargado de significados, el cuerpo es para nosotros donde la vida empieza a vivirse, es el primer espacio donde fluye lo público y social, el primer espacio donde se dan lugar nuestras relaciones con los otros. Así pues, la realidad se construye a través de nuestro cuerpo. La imagen corporal es considerada como lo natural en relación a las identidades. Se presupone que la biología regula la apariencia física del individuo, y ésta es la que determina nuestra identidad.

Pero, ¿es posible cuestionar esa imagen corporal como reflejo de la identidad? ¿Es lo “natural” un valor que tenga que ser considerado determinante en la construcción de nuestra imagen corporal, y que se corresponde a su vez con la identidad?

Teoría Queer. Queer, en ingles, significa un insulto que designa a toda persona que escapa de la normativa heterosexual basada en la reproducción. Presenta la construcción del género como una cadena de repeticiones ritualizadas, performances que delimitan lo masculino de lo femenino, lo heterosexual de lo homosexual. Los conceptos heterosexual y homosexual no han existido siempre. La biología y la psiquiatría delimitarían el significado de lo que se considera heterosexual, para designar una normatividad basada en la reproducción, en la combinación binaria de opuestos hombre-mujer y conformar así la patología, lo desviado de esa normalidad, la homosexualidad, encerrando en ella todo lo que escapa a esa normalidad.

El cuerpo como territorio político. Esta teoría ha creado un debate en numerosas ocasiones, politizando la propia experiencia personal y convirtiendo el propio cuerpo en un territorio político donde es posible escapar de esa catalogación y subvertir esos roles preestablecidos, considerados naturales y vinculados al sexo.

Crítica transgenérica. La crítica transgenérica puede ser entendida como la superación de los géneros. Los actos transgenéricos no son ya performances ritualizadas sino transformaciones corporales en busca de una articulación subjetiva de todos los recursos corporales, químicos o tecnológicos, que poseemos. Habitar en una condición transgénero es un proceso cargado de connotaciones políticas.

Transhumanismo. El transhumanismo es un movimiento intelectual y cultural que afirma la posibilidad y el deseo de alterar, fundamentalmente el cuerpo humano mediante reconstrucciones artificiales. Así el cuerpo se transforma en un espacio de resignificación político. Una arquitectura corporal, que plantea un cuerpo en constante reconstrucción. Una evolución que nos convertiría en posthumanos, poseedores de un cuerpo repleto de significaciones y definiciones subjetivas basadas en la propia experiencia.

La pieza. En la pieza que planteo intento cuestionar el propio cuerpo y la sexualidad, quiero mostrar estos conceptos como el resultado obtenido de un proceso que se gesta cultural y socialmente. Quiero reflexionar sobre conceptos como re-definir y re-pensar nuestro género o nuestro cuerpo. Mostrar estos conceptos como una simple ficción en la cual podemos intervenir, pervertir y parodiar. Mostrar el género y el cuerpo como conceptos abiertos que podemos re-significar constantemente. Pretendo que el cuerpo se transforme en un objeto en el que podemos intervenir.

Construcción de la pieza: la idea, investigación y posibilidades. Partí de una idea general que llevaba tiempo en mi cabeza, y que ya en anteriores trabajos me había planteado. Conforme investigaba a distintos autores, la idea de mi trabajo tomaba forma y me planteé cúal sería el mejor medio para expresar mi trabajo. Tras ver qué posibilidades me daban los distintos medios que manejaba, llegué a la conclusión de que el video aportaría el tiempo, que necesitaba para contar mi historia, y que al mismo tiempo podría ofrecer una visión más clara de la idea que quería comunicar.